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Cuando la IA Descartaba a los Mejores Candidatos: Un Caso Real de Reclutamiento

  • 4 ago
  • 3 min de lectura

Actualizado: 30 ago

Cuando la IA Descartaba a los Mejores Candidatos: Caso Real
Cuando la IA Descartaba a los Mejores Candidatos: Caso Real

Antes de dedicarme a estructura operativa y asesoría legal, presté servicios profesionales como gerente senior de reclutamiento y recursos humanos en dos empresas de reclutamiento. En una de ellas, el dueño estaba decidido a automatizar el proceso completo de selección con inteligencia artificial — desde el filtrado de currículos hasta la entrevista inicial — con el objetivo declarado de reducir al máximo la cantidad de reclutadores en el equipo.


Hicimos la prueba. El resultado fue, en mis palabras de entonces, horrible.



Así fue cuando la IA descartaba a los mejores candidatos


La herramienta descartaba currículos y candidatos en volúmenes que no tenían sentido. Cuando empezamos a correr procesos en paralelo —algunos candidatos evaluados por la IA, otros entrevistados directamente por el equipo— nos dimos cuenta de que se estaba desechando talento genuinamente valioso para las posiciones que buscábamos cubrir. La IA descartaba a los mejores candidatos antes de que un humano llegara a verlos.


No fue solo un problema de precisión. Fue un problema de experiencia: muchos candidatos abandonaban el proceso a mitad de camino cuando les tocaba interactuar con la IA en vez de con una persona. Hubo quejas. Hubo procesos que se estancaban no porque no existieran buenos candidatos, sino porque el filtro automatizado los descartaba antes de que un humano los viera.



El resultado no fue más eficiencia. Fue más tiempo.


Este es el punto que más vale la pena señalar: la promesa detrás de automatizar todo el proceso era velocidad. El resultado real fue el opuesto. Tardábamos más cerrando posiciones guiándonos por la IA que haciendo el proceso directamente con las personas. Y no era un problema de ajuste — probamos con distintos filtros, distintas palabras clave, distintos criterios. La herramienta seguía sin acertar en lo que realmente importaba: identificar si esa persona era la correcta para ese rol, más allá de lo que decía el currículo en la superficie.


Ajustar keywords no resuelve un problema que no es de configuración. Es un problema de qué parte del proceso, por su naturaleza, necesita criterio humano y no puede resolverse solo con coincidencia de patrones.


Dónde sí funcionó la IA (y dónde no)


No abandonamos la IA en el proceso. La reubicamos.


Donde sí la dejamos trabajar

Escaneo inicial de currículos para organizar el volumen, y automatizaciones para tareas operativas y repetitivas del proceso — cosas donde el costo de un error ocasional es bajo y el volumen de trabajo manual, alto.


Donde recuperamos el factor humano

El screening real de candidatos, las entrevistas, y la decisión de selección. Ahí es donde un currículo bien armado no siempre refleja a la persona correcta, y donde un candidato con un perfil "imperfecto" en papel puede ser exactamente quien el puesto necesita — algo que un filtro automatizado, por diseño, no está hecho para detectar.



Por qué esto no es un caso aislado


Este patrón se repitió con más de una herramienta de reclutamiento con IA, no solo una. Aun con todos los filtros y palabras clave ajustadas, el resultado era el mismo: currículos y perfiles valiosos pasados por alto, procesos más lentos, no más rápidos.


Esto conecta directo con algo que ya escribí sobre gobernanza de IA: cuando una herramienta participa en una decisión que afecta a una persona —como decidir quién avanza en un proceso de selección y quién no— la supervisión humana no es un lujo de empresas grandes. Es lo que evita que se pierda talento valioso sin que nadie se dé cuenta, hasta que alguien decide correr el proceso en paralelo y comparar.



La pregunta que le hago a cada empresa que quiere automatizar su reclutamiento


No es "¿Qué tan buena es la herramienta?". Es: ¿qué parte de este proceso es realmente reemplazable por un patrón, y qué parte depende de un criterio que todavía no sabemos automatizar bien? En reclutamiento, filtrar volumen es una tarea. Decidir si una persona es la correcta para un equipo es otra cosa completamente distinta — y confundir las dos le sale caro a la empresa, no en dinero directo, sino en el talento que nunca llegó a la entrevista.



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